Imagen del Macrocosmos al Microcosmos

Imagen del Macrocosmos al Microcosmos

“Hagámonos la imagen en nuestro interior: Salida del sol, aparición de la luz, luego la puesta del sol.”

A lo largo de la vida nos movemos como lo hace el sol por las doce constelaciones.

Cuando hablamos del gran cosmos y del pequeño cosmos, del macro cosmos i del micro cosmos, solemos referirnos al Universo y al Ser Humano.

El ser humano se halla inmerso en la relación de sí mismo, como ser sensorial, consigo mismo, como ser vivo. Del ser humano podemos hablar de 12 ámbitos sensoriales y de 7 procesos vitales.

Aunque me cabe recordar, tal como contempla esta agenda, que las constelaciones que están en la línea elíptica son trece, (ofiuco la decimotercera), y así asocio cuando leo de Steiner que la Euritmia nos hace desarrollar un sentido más: el Sentido del Destino.

En lugar de cada sentido podríamos dibujar los signos del cielo:

Aries, Tauro, Géminis, Cáncer, Leo, Virgo, Libra –siete signos zodiacales para el lado luminoso.

Y cinco para el oscuro: Escorpio, Sagitario, Capricornio, Acuario, y Piscis: día y noche; noche y día. Completo paralelismo entre el ser humano micro-cósmico. Aquí incluiríamos Offiuco.

Los sentidos que de alguna manera se hallan dirigidos hacia fuera, a penetrar en el mundo exterior, como sentidos diurnos son:  el sentido del yo, intelectivo, verbal, auditivo, térmico, visual y gustativo (este sentido se halla en la frontera entre la captación de lo propio de los cuerpos exteriores y la captación de lo que esos cuerpos ejercen como influencia sobre nosotros).

Sentidos nocturnos en los que nos percibimos a nosotros mismos en las cosas, donde percibimos más los efectos que éstas ejercen sobre nosotros, tenemos: el sentido Vital, del movimiento, del equilibrio, del tacto y del olfato. Estos, por la percepción de lo interior nos dan a conocer nuestra relación con el cosmos (Sentido del Destino).

Igual como consideramos los doce ámbitos sensoriales, podemos hablar de siete ámbitos vitales: Respiración, calentamiento, alimentación, secreción, conservación, crecimiento, y reproducción. Esos son los siete procesos vitales como una especie de sistema planetario dentro del ser humano, en contraste con el sistema Zodiacal de los doce ámbitos sensoriales.

El número siete subyace misteriosamente en el cuerpo astral, igual como el doce subyace en la naturaleza del yo, en el yo humano.

Cuanto más penetremos y nos dejemos impregnar por el estudio de los misterios Universales, tanto más constataremos que esa relación del siete con el doce no es un simple juego de correspondencias, sino que es algo que penetra toda la existencia y que el hecho de que ahí fuera pueda ser expresado por la relación que existe entre las constelaciones de estrellas fijas y los movimientos de los planetas, es también el resultado del gran misterio de los números que impera en la existencia cósmica.

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